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Despedida de temporada en
Punta Alta con grandes corvinas, rica variada y sin mareos
Antes de seguir
a pleno con la temporada de pejerreyes y habiendo comprobado que las
estaciones vienen corridas, queríamos terminar la temporada de verano
con emociones fuertes en nuestros equipos de variada de mar. Por eso,
preguntando dónde podíamos dar con grandes corvinas, Carlos Aramayo, en
Punta Alta, nos dijo: “Vénganse que hay para un mes más de buen pique”.
Y vaya que no se equivocó...
Esta salida se gestó en uno de los tantos asados que siempre compartimos
la barra pesquera de La Siciliana. Aprovechando el buen clima que tuvo
casi todo el mes de abril, nos dejamos tentar por los buenos datos de
pique de corvinas de gran tamaño que se estaban dando en las rías.
Viajamos desde San Justo a Punta Alta por más de 670 Km. transitando por
la Ruta Nacional 3. Llegamos a las 22 y, como no habíamos dormido, le
pedimos al capitán del barco, apodado Conejo, que nos habilitara los
camarotes para pasar la noche allí. Esas comodidades tiene el barco,
llamado La Paky, donde el visitante se encuentra en una verdadera casa
flotante ideal para pesca sin mareos (igual siempre conviene tomar la
pastilla Dramamine).
Tras el rol en Prefectura y una opípara cena a bordo que culminó con
truco y brindis, junto al “clan siciliano” (¿hace falta aclarar que son
casi todos familiares?) fuimos a dormir, los más privilegiados a proa en
el camarote en suite, donde primerearon “el lerdo” Daniel Amato, su hijo
Giuliano y el Gallego. Carlos Amato, Horacio, Miguel Borello y Alberto
durmieron en el comedor. Los más sufridos fueron Esteban, su primo y la
barra de Javier junto a Esteban Signorello, su hijo, dos sobrinos y
Hugo, que optaron por los camarotes frente a la cocina, ahí nomás de la
sala de máquinas.
A las 6 del domingo el capitán encendió las máquinas, llegó Carlos
Aramayo con un cajón de camarones y otro de langostinos para usar de
carnada y zarpamos desde Puerto Rosales rumbo a la boya 14 en la
desembocadura de la ría, donde tras navegar dos horas y media fondeamos
en 8 metros. Conejo nos dijo que esta temporada la pesca no fue tan
buena en enero y febrero, pero se puso fenomenal desde marzo, con mucha
pescadilla, corvina, cazón y las infaltables rayas.
Pese a que el viento soplaba fuerte, una vez que soltamos las líneas
empezó una fiesta de piques de pescadillas, grandes rayas y algunos
cazones chicos que devolvimos. A media mañana, ya con vientos de 55 Km/h
asistimos al refrigerio y volvimos a la batalla. Ni siquiera los chicos
habían sufrido náuseas pese al intenso viento. Al mediodía nos
empachamos con los clásicos fideos con salsa de camarones y pescado que
son tradición en el barco, habiendo obtenido hasta ese momento más de 15
ejemplares de distintas especies por pescador. A partir de las 13.30
Eolo nos dio una mano y bajó a sólo 10 Km /h.
Con el parate de agua vinieron las corvinas. ¡Corvinazas! Un pique atrás
del otro de la especie que nos faltaba, en donde dieron la nota los
chicos, Giuliano, Pablo y Juan Ignacio, de edades de entre 12 y 14 años,
quienes fueron los que más pescaron esta especie en portes que fueron de
1,5 a 3 Kg. Pero el que sacó el monstruito del día fue Alberto, quien
clavó un ejemplar de 5 kilos que tuvo que ser izado por un marinero que
bajó a la planchada del barco a copear la pieza.
Los equipos utilizados fueron cañas de embarque de hasta 2,10 mts tipo
Punta Alta de Surfish y reel Paraná River de Spinit, cargados con nylon
0.50 y plomos corredizos de 150 gramos. Usamos anzuelos 92611 número 7/0
para no errar piques. Encarnamos con camarones y langostinos, más
algunas anchoas que habían quedado de la jornada anterior. Así, a puro
pique y diversión en familia, concluimos la faena a las 17 y emprendimos
el regreso a puerto con viento calmo y un atardecer espectacular.
Un dato: cuando llegó la parada de agua, empezamos a divisar pejerreyes
desde la borda. Había miles, pero nadie les hizo un tiro, porque todos
siguieron pescando variada.
En conclusión: si quiere aprovechar este mes de buena pesca y divertirse
entre amigos, tenga en cuenta este barco con capacidad para 25
pescadores que ofrece grandes comodidades, buena atención de abordo y
una gastronomía marinera que hace que el pescador tenga que pensar sólo
en divertirse y olvidarse de todo lo demás. Si quiere pescar sin mareos,
anímese a Punta Alta. Grandes corvinas y una rica variada lo están
esperando.
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